Viernes Negro: Concentraciones de funcionarios en Madrid y Barcelona

TeleSur

10/08/2012. Los sindicatos se han manifestado ante las delegaciones del Gobierno de toda España en contra de los recortes. En Madrid, lo han hecho frente al Ministerio de Hacienda donde han anunciado sus intenciones de convocar un referéndum. En Barcelona, se han concentrado unos cien empleados de la Seguridad Social.

1
2

+

«Ya no te llaman perroflauta si protestas»

Diagonal

Las plantillas del sector público se resisten a la imagen del funcionario que intenta imponer el Gobierno para justificar los recortes.

Las movilizaciones de julio/agosto de empleados públicos contra los recortes han sorprendido: por su composición (las famosas camisetas de policía en las manifestaciones), por su fecha (el tópico dice que a partir del 15 de julio la protesta se va de vacaciones), por sus formas (con cortes de tráfico olvidados desde hace tiempo en este tipo de manifestaciones).

Los penúltimos recortes del Gobierno pueden poner de acuerdo a más de tres millones de empleados públicos que viven de hecho realidades laborales completamente distintas, desde la ordenanza con plaza en un ministerio hasta el basurero subcontratado por un ayuntamiento. Tres trabajadoras del sector público nos dan su visión de las recientes movilizaciones.

“LA PAGA EXTRA NO LA USABA PARA COMPRARME CHUCHES”

Ester, administrativa en el CSIC, Madrid

El personal del CSIC en Madrid ha participado en los cortes de tráfico espontáneos desde el primer día de protestas. Entre el recortazo del viernes 13 y los cortes de tráfico la plantilla de la institución se vio sacudida por la misiva interna de la secretaría económica del CSIC en la que se aseguraba que el Estado no había ingresado las transferencias corrientes y de capital correspondientes al mes de mayo y junio, motivo por el que la entidad había cancelado supuestamente los pagos a proveedores para garantizar los ingresos de las nóminas. Una semana después la transferencia llegó, pero la alarma ya había cundido en una institución que ha visto cómo en 2012 se han recortado un 25% el gasto en investigaciçon.

Ester lleva contratada por obra y servicio en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas desde hace cuatro años y afirma que nota un cambio de actitud. “La gente estaba viviendo de lo que quedaba de vacas gordas. Si protestabas te llamaban ’perroflauta’, pero eso se está acabando, ahora todo el mundo se siente identificado”, opina.

De 30 años de edad, el recorte en la paga extra de Navidad le afecta de una manera especial porque en diciembre paga el doble de hipoteca. “Yo cuento con ese dinero para pagar mi cuota, no estamos hablando de que me quieran quitar dinero que yo quiera para comprarme chuches”, se queja. “Pero todavía no pienso que me lo vayan a quitar”, explica desafiante. “El problema para protestar es que intentar presentar a los funcionarios como cabeza de turco”.

“ESTO NO AFECTA SÓLO AL ESTEREOTIPO DE FUNCIONARIO”

Eva Sánchez, funcionaria en la Seguridad Social, Barcelona. Delegada de CGT

La plantilla del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) en Barcelona ha estado cortando la calle todos los días desde el viernes 13 de julio hasta el viernes 3 de agosto. Eva Sánchez lleva trabajando 22 años en el INSS, y afirma que en esta ocasión fuea la gente quien se autoorganizó “para exigir movilizaciones a los sindicatos”. Su centro de trabajo conserva una alta proporción de personal funcionario: “aquí los laborales son tan sólo un 1%, cuando en la administración local ya va siendo corriente que la proporción sea exactamente la inversa”.

Preguntada sobre cómo la afectan los últimos recortes, llama la atención que mencione la subida del IVA en segundo lugar después de la eliminación de la paga extra de navidad. “Es que lo de los recortes no es un asunto de empleados públicos, cuando hemos salido a protestar cada día nos hemos dirigido a un punto distinto del barrio para explicarlo”, afirma. El siguiente sitio que visitarán, ahora que sus protestas han quedado acotadas a los viernes, será el mercado del barrio de Gràcia. “Nos estamos juntando con la gente de Extranjería, los compañeros de Inspeccion de Trabajo, con el Centro de Atención Primaria (CAP) de Gràcia, y la respuesta de la gente que nos escucha es muy buena”.

Como para el resto de empleados públicos, la cobertura de las bajas médicas serán peores para Sánchez que para las plantillas de las medianas y grandes empresas del sector privado: tan sólo se cubrirá el 50% del sueldo. “Vamos a ser los únicos empleados de la gran empresa a los que no se nos cubre el 100% de la baja”, destaca la sindicalista, dado que la mayoría de convenios en el sector privado la empresa completa la parte de la baja que no cubre la Seguridad Social.

“El día que salgamos a la calle tenemos que salir todos. Esto afecta a empleados públicos como los de Renfe, los del Metro, el basurero, el jardinero, gente que muchas veces está subcontratada, no estamos hablando de la típica imagen del funcionario”, explica en previsión de futuras movilizaciones.

“HAY UNA ESPECIE DE ABSENTISMO EN LA LUCHA”

E., empleado en la Comunidad de Madrid

“En nuestro departamento éramos 6 y ahora estamos 2”, dice este delegado de prevención que prefiere permanecer en el anonimato y para quien los recortes no son una novedad. Primero fueron a por el sueldo: como otros contratados laborales de su área, (“no personal funcionario”, remacha) acumula una pérdida de poder adquisitivo del 17,8% en los últimos ejercicios, pues llevan desde el año 2007 sin renovar el convenio y tres más de congelación salarial. “Hace ocho años que no nos suben el IPC, pero teníamos contraprestaciones: formación, bajada de jornada, ayuda por tratamiento dentales”, explica. «Pero lo primero que nos hizo salir a la calle no fue el sueldo, lo que nos hizo salir fueron los recortes por parte y ordenados por Esperanza Aguirre en materia de empleo, educación y sanidad», explica.

Si hasta ahora predominaba “una especie de absentismo en la lucha”, ahora admite que en las protestas han pasado de ser “8 o 9” a salir “muchos más” cada viernes. “Esto no son órdenes del sindicato, sino que es la propia gente que dice tenemos que salir”, aclara.

Todo ello pese a que trabajan cara al público en una actividad delicada y muy sensible: el servicio de empleo autonómico, un área que de forma progresiva se está externalizando a ETT y empresas sociales. “Antes un argumento para no protestar era que se hacía por respeto a los parados. También hay miedo a ’los antisistema’, no hay esa cultura de salir a protestar”, afirma. “A mí como laboral me pueden despedir mañana después de trabajar 22 años en la administración. Lo de la paga ya es la gota que colma el vaso” declaraba entonces, cuando no se conocía la intención del Gobierno de que la anulación de transferencias a las autonomías cuente como criterio para que las administraciones públicas puedan hacer despidos colectivos.

Be Sociable, Share!