Criminales del Copyright – Con Elena Cabrera, Camila Monasterio y David García Aristegui

Barrio Canino, Ágora Sol Radio

Programa dedicado a la presentación del libro «Criminales del copyright», con David García Aristegui, miembro de la Asociación Cultura Libre y prologuista del libro, con Elena Cabrera, periodista musical y responsable del sello independiente Autoreverse, y con Camila Monasterio, música e impulsora de la cláusula mantera. También contamos con la participación de Daniel Prendes, de la editorial Hoja de Lata.

El libro que nos ocupa esta semana, «Criminales del copyright», publicado por la editorial Hoja de Lata, es la traducción al castellano del original “Creative License. Law and culture of digital sampling” escrito por P. DiCola y K. McLeod en 2011. En este libro se analiza el uso del sampleo como método de creación musical. Trocear lo existente, manipularlo, deformarlo si es preciso, y crear música nueva a partir de ello. Según el ejemplo que se cita en el libro «es como hacer música con piezas de Lego, que te permiten construir prácticamente cualquier cosa, sin necesidad de saber moldear el plástico». Este método, que permite hacer música sin grandes conocimientos ni grandes medios, ha estado muy presente en la subcultura nacida en las calles en los últimos 25 años, en todos los estilos musicales, no solo en el hip-hop y en la electrónica, donde es predominante.

Sin embargo, la utilización de samplers genera conflictos sobre los derechos de autor y de propiedad intelectual. ¿Cuánto hay que pagar por utilizar un fragmento de una canción? ¿cuando hablamos de «fragmentos», hasta que duración nos referimos? ¿qué opinan músicos y discográficas de la utilización de su música para generar otras obras?.

Las leyes actuales de propiedad intelectual en este sentido son inflexibles y obras maestras del sampleo como «Fear of a Black Planet» de Public Enemy y «Paul’s Boutique» de Beastie Boys, creados sin atender a ningún tipo de licencia, cuando se estiman los resultados económicos en caso de aplicarse el actual sistema de licencias arrojan cifras abrumadoras de -6.786.000 $ y -19.800.000 $, respectivamente. Y lo que es más gracioso… si se aplicasen rigurosamente estas leyes, cada vez que se pinchase una de sus canciones en la radio, estos grupos perderían dinero.

¿Gestión los derechos de autor o límite a la creatividad?.

Puedes escuchar la entrevista completa en Barrio Canino vol.132, emitido en septiembre de 2014.

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