Toma el Orgullo + Textos para pensar el Orgullo

Eldagreen – Toma la Tele

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Conexiones de empresarios y asociaciones con administraciones públicas

IZASKUN MONTOYA – Diagonal

Miles de euros se mueven en alrededor al turismo y ocio homosexual en Madrid, cuya fecha culmen llega en torno al Orgullo. Cada año, los organizadores del Madrid Orgullo (MADO) denuncian la poca colaboración del Ayuntamiento de Madrid para la celebración de la fiesta más multitudinaria. Lejos de esta realidad, repasamos la red de asociaciones, empresas y cargos públicos de PSOE y PP que promocionan y se benefician del Orgullo.

“El Orgullo se ha convertido en una fuente de ingresos para cuatro empresarios que nunca han sujetado una pancarta por nuestros derechos y sólo quieren sacar dinero de gays y lesbianas”, declara la activista lesbiana Mili Hernández, en referencia a las complejas redes empresariales, financiadas en parte con dinero público.

La organización del Orgullo madrileño es una concesión que el Ayuntamiento de la ciudad otorga a Madrid Orgullo (MADO), entidad formada por la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), su filial en Madrid, COGAM, y la Asociación de Empresarios Gays y Lesbianas (AEGAL). Mientras que las dos primeras se encargan de organizar la manifestación, la gestión de todo el espacio público del barrio de Chueca acotado para las fiestas del Orgullo, que se celebra desde el 29 de junio, corre a cargo de AEGAL. Según el Ayuntamiento de Madrid, el turismo gay representa el 10% de los ingresos totales del turismo mundial.

Así, la manifestación-cabalgata tiene un doble interés, político y económico. La mayor representación política en la cabecera de la marcha suelen ser destacados líderes del PSOE, como Pedro Zerolo, Trinidad Jiménez o Leyre Pajín.

Según Colegas, una organización homosexual de carácter conservador, en 2010 cada carroza tuvo que pagar 7.500 euros por desfilar. En total, el año pasado participaron 34 carrozas, por lo que habrían logrado 255.000 euros. Una interpretación de DIAGONAL que la FELGTB califica como “muy simplista”, ya que las que más pagan son una minoría. “El precio de las carrozas depende de dos cosas: de la antelación con la que te inscribas (hay una penalización si es después de mayo) y sobre todo de qué tipo de entidad seas”, explican desde la propia FELGTB, aunque en ningún momento afirman la horquilla de precios de las carrozas, ni desmienten que el año pasado ni éste, alguna carroza pague esos 7.500 euros. Por otro lado, reivindican “este acto como una manifestación, ya que las cabalgatas no tienen transfondo político, ni reivindicaciones, ni lemas…”.

Este es uno de los puntos de mayor fricción entre colectivos LGTB oficialistas y críticos, motivo que originó en 2007 una acción directa por parte de estos últimos contra la carroza de FSM Group, entidad empresarial que registró y pretendió cobrar derechos de propiedad del término “Euro Pride”. Según Isidra Q., portavoz del colectivo Acera del Frente, “la exhibición de publicidad comercial es incompatible con una manifestación, es una cabalgata empresarial. Nadie concebiría un 1 de Mayo o el Día de la Mujer con marcas comerciales. Es un peligroso precedente de mercantilización y, por tanto, de descafeinización de las reivindicaciones políticas”. Además, esta movilización recibe subvenciones municipales.

UN NEGOCIO ACOTADO

Junto a la manifestación-cabalgata, miles de personas participan en esta fiesta entre el 25 de junio y el 2 de julio, la más multitudinaria de Madrid. De la parte de la gestión y del aprovechamiento económico del recinto acotado en las calles de Chueca se encarga la asociación empresarial AEGAL.

Ésta recauda de los bares del barrio una aportación económica a cambio de una serie de derechos y obligaciones contraídas. Las cifras de este requisito varían entre los 2.900 euros que tienen que ofrecer en la plaza Vázquez de Mella miembros de AEGAL y los más de 3.500 euros por parte de los “no asociados”, según cuentan a este periódico algunos de los propietarios de estos locales.

Los “derechos” consisten en poder comercializar bebidas en sus negocios, “disfrutar de la decoración de la calle o plaza donde esté ubicado el negocio” u obtener el “servicio de seguridad financiado por AEGAL”. Este último ha sido duramente criticado por colectivos LGTB y de apoyo a las personas migrantes, por las labores de amedrentamiento que ejercen, en plena vía pública, hacia vendedores ambulantes de bebida.

A su vez, las obligaciones que tienen que cumplir los negocios participantes consisten en aceptar una lista de precios común para todo el espacio, la venta en exclusiva de ciertas marcas de bebida seleccionadas por AEGAL y el compromiso de compra de una cantidad mínima de estas marcas. Entre los patrocinadores del Mado 2011 se encuentran marcas de bebidas alcohólicas como Dyc o Brugal o el agua mineral Evian. “Todo un ejemplo de libertad de mercado”, añade con sorna Isidra Q. Las relaciones entre cargos políticos y los más destacados empresarios de AEGAL no se limitan a las gestiones para organizar el Orgullo, sino que se desarrollan durante todo el año, da igual que el Gobierno esté encabezado por el PSOE o por el Partido Popular. Al igual que ocurre con la FELGTB, durante este 2011 ha recibido numerosas subvenciones, especialmente desde el Ministerio de Sanidad. En total, el Plan Nacional contra el VIH/SIDA les ha concedido 278.000 euros para cinco programas diferentes.

Otro ejemplo de las buenas relaciones entre Administraciones, ya estén controlados por el PSOE o el PP, y las organizaciones gays ha sido la inauguración en 2011 en la Feria Internacional del Turismo (FITUR) de Madrid del área de exposición, FITUR LGBT. Según la nota de prensa que emitió entonces el Ayuntamiento de Madrid, “el colectivo LGBT es mercado potencial de 420 millones de consumidores, genera anualmente 73.000 millones de euros al sector turístico a nivel global y tiene gran disposición para viajar”. Fitur se celebra anualmente en las instalaciones de la Institución Ferial de Madrid (IFEMA), presidida por José María Álvarez del Manzano (ex alcalde del PP en Madrid), y cuyos tres vicepresidentes también son altos cargos del PP: Esperanza Aguirre (presidenta de la Comunidad), Luis Eduardo Cortés (exvicepresidente de la Comunidad) y Rodrigo Rato (exvicepresidente del Gobierno de España, exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional y actual presidente de Caja Madrid).

LA BUENA SITUACIÓN DE AEGAL

Entre los asociados de AEGAL, destaca la actividad de Trip Family, una empresa de Pedro Serrano propietaria de numerosas discotecas ‘de ambiente’, como Goa o Elástico o marcas como Gay Pride (Orgullo Gay). Este empresario –uno de los puntos de enlace de esta trama de asociaciones, empresarios y cargos públicos– es propietario de otras empresas, que al igual que Trip Family, comparten la misma sede social que AEGAL y MADO. Su oficina está situada en las inmediaciones del barrio de Chueca.

No acaba aquí el papel que juega Pedro Serrano dentro de la red, ya que es también presidente de Noche Madrid, creada tras la unión de la Asociación Madrileña de Empresarios por la Calidad del Ocio (ECO) y la Asociación de Empresarios del Ocio Nocturno de la Comunidad de Madrid (ASFYDIS), cuya presidencia fue obtenida por Serrano de una forma polémica.

ECO, la otra pata de Noche Madrid, está presidida por un empresario cercano al PP y vicepresidente de la Federación de Empresarios de Madrid, Dionisio Lara. Una importante decisión del Instituto de la Calidad Turística del Estado español dejó en manos de esta asociación la concesión de la Q de calidad turística a los locales de ocio nocturno. Esta competencia supone un aporte estratégico dentro del campo de influencia que adquiere la alianza entre Lara y Serrano.

Noche Madrid trabaja habitualmente con la concejalía de Economía del Ayuntamiento de Madrid con el objetivo de hacer campañas de promoción “de la nueva movida madrileña a la conquista de Europa” en numerosas ciudades de este continente. En uno de los actos de presentación en los que participaron el concejal de Economía del Ayuntamiento de Madrid, Miguel Ángel Villanueva y el consejero autonómico de Economía, Antonio Beteta, se elogió “cómo Madrid, como muy pocas ciudades, ha conseguido explotar su estilo de vida extrovertido y hospitalario”. Las empresas que aparecen como “colaboradoras” de estas campañas son en su mayoría pertenecientes a la órbita de AEGAL.

La cercanía y actuaciones favorables para esta asociación empresarial por parte del titular municipal de Economía, Miguel Ángel Villanueva, no terminarían aquí. La no publicación todavía en ningún Boletín Oficial de la nueva ordenanza madrileña sobre terrazas, que permitiría su instalación también a los hoteles, despierta las sospechas de un trato de favor de este concejal.

Estas sospechas se han despertado después de que la terraza ya instalada en el Room Mate “Óscar” de la plaza de Vázquez de Mella. Este hotel es propiedad del empresario, y asociado a AEGAL, Sarasola. Este poderoso empresario ha hecho una de sus últimas apariciones públicas junto a Pedro Serrano, en un vídeo de apoyo a la nueva creación de esta trama político-empresarial, la supuesta asociación vecinal Chueca por la Diversidad (CPLD).

¿DEMANDAS VECINALES?

CPLD está presidida por el empresario Alfonso Llopart, exdirectivo de AEGAL. Su única actividad vecinal conocida es una encuesta en la que consta su preocupación por las pintadas y basura en el barrio.

Aunque es una asociación vecinal, en sus estatutos se produce la sorprendente sustitución del término “vecinos” por el de “consumidores y usuarios” en varios de sus objetivos fundacionales. Entre sus trabajos realizados está la edición de un vídeo en el que aparecen Serrano y Sarasola reclamando un barrio “con más vida” entre ánimos al Ayuntamiento a seguir otorgando más licencias a terrazas. Sin embargo, no aparece ningún vecino en el vídeo. Además, sus reuniones se producen en las instalaciones del Room Mate Óscar, propiedad de Quique Sarasola.

Mientras, la polémica por los permisos de ampliación de terrazas continúa. Uno de los últimos ejemplos, también en la plaza Vázquez de Mella, ha supuesto la eliminación de unas pequeñas pistas deportivas frecuentadas mayoritariamente por niños magrebíes del barrio, las cuales han sido sustituidas por la terraza de un conocido negocio de la plaza.

PROMOTORES DEL ORGULLO LAS CARAS DE LA TRAMA POLÍTICAEMPRESARIAL

PEDRO ZEROLO Este venezolano es miembro de la ejecutiva federal del PSOE, secretario de Movimientos Sociales de este partido y concejal en Madrid desde el año 2003. En 1993 fue nombrado presidente de la COGAM y en 1998 de la FELGTB.

ANTONIO POVEDA Es el actual presidente de la FELGTB, cargo desde el que ha defendido los intereses empresariales en el barrio de Chueca y desde el que también ha bloqueado reivindicaciones de grupos críticos, especialmente de transexuales. Por otro lado, está considerado como “la correa de transmisión de los intereses del PSOE en la FELGTB”, ya que está casado con el secretario personal de Pedro Zerolo, Miguel Ángel Fernández.

ALFONSO LLOPART Empresario y propietario de Shangay, una de las revistas más conocidas del ámbito gay. Miembro de la Junta Directiva de AEGAL y MADO. Además, es el presidente de la asociación de vecinos “Chueca por la Diversidad”.

PEDRO SERRANO Es el presidente de Trip Family y de la asociación Madrid Noche. Trip Family es un grupo empresarial, dueño de conocidas discotecas de ambiente como Goa, Ohm, Ocho y Medio o Elástico y del mítico bar de Gran Vía, Bar Chicote. Trip Family comparte sede con AEGAL y MADO. Por otro lado, con la presidencia de Madrid Noche, se le relaciona con el empresario de negocios de ocio y afín al PP Dionisio Lara.

QUIQUE SARASOLA Quique Sarasola (en la foto) ha sido cuatro veces campeón de España de hípica y tres veces diploma olímpico. Fue el primer deportista de élite español en declararse públicamente homosexual. Es hijo de uno de los empresarios más relacionados con el Felipismo, incluso a su boda acudieron el propio Felipe González y Eugenia Martínez de Irujo. Es propietario desde 2007 de la cadena de hoteles Room Mate y está implicado en Chueca por la Diversidad.

MAIKA CONTRERAS Encabeza la asociación de empresarios AEGAL, que es la encargada de organizar las fiestas del Orgullo LGTB en Chueca: la gestión de las barras, acuerdos con distribuidores, vestir el barrio de banderas, patrocinios de escenarios…

DIONISIO LARA Presidente de ECO, organización que entrega los sellos de calidad turística Q a los locales de ocio nocturno y es miembro del Consejo Ejecutivo de la Federación de Empresarios de la Comunidad de Madrid. Fue candidato a diputado autonómico por Alianza Popular en las elecciones de 1983 en Ciudad Real. Además, ha sido uno de los grandes opositores a las legislaciones que limitan el tabaco en los locales de ocio.

JUAN CARLOS ALONSO Portavoz y secretario general de AEGAL, la organización que gestiona las fiestas de Chueca. Además es uno de los principales socios, junto con Pedro Serrano, del grupo empresarial Trip Family.

UN ESCENARIO EN UNA SALIDA DE EMERGENCIA

Pese a las denuncias de los organizadores del Orgullo en Madrid relativas a que “el PP hace todo lo posible por acabar con el Orgullo”, ya que no se permite la celebración de conciertos en la plaza de Chueca, existen otros cuatro escenarios que también están autorizados. Uno de ellos, el de la calle Pelayo, situado sobre una salida de emergencias de la red de cercanías.

“Hoy por hoy no hay demandas”

REDOUAN Z., HISTÓRICO MILITANTE HOMOSEXUAL Charlamos con un militante de base que ha vivido el cambio de los “Orgullos” de los años ‘80 a los “Orgullos comerciales” y los alternativos “Orgullos críticos”. DIAGONAL: ¿Cómo eran las manifestaciones del Orgullo antes del proceso de comercialización? REDOUAN Z.: Eran más reivindicativas y las grandes marcas comerciales no habían encontrado todavía el filón económico. Teníamos la intención de alcanzar nuestro derecho a ser, amar y sentir como queríamos y que no se nos maltratara por ello. D.: En estos años, ¿se han producido cambios en las demandas exigidas en las diferentes manifestaciones? R.Z.: Hoy por hoy no hay ninguna demanda. Es tan sólo una fiesta con fines comerciales que sirve para enriquecer los bolsillos. Me parecen un montón de guetos dentro de otro gueto más grande, en el que se invisibiliza a quienes no formamos parte de lo que supuestamente es ser “LGTB”. D.: ¿Qué diferencias encuentras entre los colectivos convocantes de las manifestaciones? R.Z.: La “lucha” se ha convertido en un negocio. Los colectivos alternativos están primando la humanidad de la personas, la aceptación de todas las diferencias, siguen siendo reivindicativas. Estas manifestaciones apuestan por las minorías oprimidas dentro de la minoría, los derechos de la gente trans, mujeres, empobrecidas, etc.

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El Orgullo ya es festejo PPopular

Shangay Lily – Público

A pesar de la imponente convocatoria en la que ha llegado a convertirse, cuando pienso en el Orgullo Gay la primera imagen que me viene a la cabeza es la de aquellas primeras marchas de los 80 en las que 50 o 60 personas avanzábamos hasta Sol con el entusiasmo, la rabia, la ilusión y la utopía por bandera mientras los transeúntes nos miraban con cara de “¿estos chiflados de dónde han salido?”. Entonces no era nada popular ir a ese “desfile de locazas y bolleras”, como lo definieron mis ex socios de la revista Shangay a principios de los 90.

Es curioso que esa misma persona que se negaba a ir porque “la panda de locazas” no le representaba, ahora sea el mayor gerifalte de ese monstruoso negocio del entretenimiento en que se ha convertido el Orgullo Gay de Madrid. Sí, me refiero a Alfonso Llopart. Aunque quien más se oponía era Roberto Sánchez, su marido entonces (aún no estaba legalmente aprobado el matrimonio, pero yo los casaría en una desafiante ceremonia celebrada en nuestro Shangay Tea Dance que El País cubrió a página completa anunciando la primera boda homosexual celebrada en la capital). Roberto temía  que su familia, a la que aún no había dicho que era homosexual, le viese por la tele y usó el habitual argumento de “las locazas” para evitar una improbable salida del armario (entonces los medios nos ignoraban). Alfonso tampoco veía la necesidad de contrariar a su marido y también aprovecho el manido argumento de las “locazas” para negarse a acompañarme.

Corría el año 93, pero el homófobo argumento de las “locazas gritonas”, tristemente, se ha mantenido intacto. Cuando alguien quiere atacar el Orgullo y su utilidad, en lugar de argumentar la manipulación, banalización o deterioro de su importancia reivindicativa, acude al término “locazas” para señalar su supuesta frivolidad, olvidando que fueron esas “locazas” las que se enfrentaron a la policía en Stonewall en 1969 hasta conseguir nuestros derechos (hecho que celebramos en el Orgullo). Es a las “saqueadoras”, que sólo se acuerdan de las maribollos y trans para sacarles dinero o hacer una carrera de ello, a las que habría que bajar de todas esas carrozas publicitarias para devolverle al orgullo su dignidad locaza. El Orgullo celebra la diferencia, la pluma y la valentía de vivir como sientes, no la premeditación, la asimiliación y la cobardía que te lleva a querer “parecer normal”. Porque esos “discretos” homosexuales fueron los que jamás se enfrentaron al sistema para decir basta. Así que intentar desacreditar el Orgullo por sus tangas, lentejuelas y carcajadas es como criticar la Semana Santa por la talla policromada, las velas y “la insoportable seriedad y victimismo de todo”.

Entonces ya era el argumento para despreciar nuestro más valioso mecanismo de visibilidad o el aspecto más incómodamente activista del movimiento, pero poco después se vería la utilidad de aliarse con las asociaciones LGTB (especialmente cuando Pedro Zerolo, entonces presidente de la FELGTB, compró mi parte en la revista tras una estratagema de mis ex socios que me dejó fuera y demonizado) y, por supuesto, con el Orgullo para iniciar un lucrativo negocio. Llegaron las fiestas en Xenon en las que yo cantaba disfrazada de sirena (“de ballena”, dijeron los maricas más acerados) y la organización conjunta con el COGAM de fiestas y eventos a los que empezaron a adelgazar de tonos reivindicativos y a inundar con sus estrategias empresariales que ya se habían demostrado enormemente lucrativas en la revista (ante mi empeño en usarla como arma reivindicativa o activista). En breve, se expulsaría a los agentes molestos como yo.

Luego vendrían los boicots, las amenazas a los dueños de locales que me contratasen y las campañas de descrédito que intentarían, como harían con todo aquel que supusiese una amenaza a la lucrativa marca “gay”, invisibilizarme, demonizarme y exiliarme de la comunidad LGTB. A partir de ese momento activismo empezó a convertirse en sinónimo de negocio que se forra a costa de nuestra identidad. Finalmente se regaló esa identidad a multinacionales abiertamente homófobas que por una jugosa ganancia hacían una excepción y publicitaban su marca durante el Orgullo.

Sabiendo esto, se puede intuir que para mí el Orgullo Gay es un evento extremadamente conflictivo. Me disgusta y repele enormemente en lo que se ha convertido, pero es una parte de mí: yo he colaborado, luchado y apostado por esa importante herramienta de visibilidad. Creo firmemente que ahora, cuando la homofobia se ha vuelto sofisticada y sigilosa, es más necesario que nunca. Pensando en cómo podría explicar esta dolorosa esquizofrenia con la que, cada vez más, vivo el Orgullo, debería acudir a una metáfora que, aunque algo manida, lo describe a la perfección: el Orgullo para mí es como un hijo que te ha salido algo facha, clasista, pijo y aprovechado. Cuesta bastante aceptar que tiene su propio destino y que ese a lo mejor es el contrario al que tú soñabas. Pero a pesar de los desengaños, siempre verás mucho de ti en ese popular ser que un día dependió de ti.

Por eso, cuando hace unos días recibí una valiosísima nota de prensa del Área de Libertad de Expresión Afectivo Sexual de IU (ALEAS), o sea el área ocupada de los temas LGTB, en la que se denunciaba otra estratagema para mercantilizar, explotar y monopolizar la celebración del Orgullo Gay de Madrid como un sucio negocio del que se lucran unos cuantos, sentí un pellizco en el corazón. Quería pensar que había sido un malentendido con aquél hijo cabezaloca, pero la nota explicaba meridianamente la verdadera naturaleza de aquél impostor.

Tras leer tan meritorio desenmascaramiento de las tretas con las que un grupo, que por sus estratagemas se podría categorizar de verdadera mafia rosa, se está lucrando de una celebración que surgió desde abajo, me quedó más que claro que en este entramado empresarial están todos dispuestos a beneficiarse de nuestra lucha. Bueno, todos menos IU. Aclaro que aunque me enfadó que en lugar de votar en contra IU se abstuvo, sé que los diputados no tuvieron tiempo de informarse debidamente del endemoniado entramado que se oculta tras estos aparentemente inocentes pasos (entre otras cosas porque se ha mantenido muy oculto hasta el último momento), así que por temor a perjudicar a la comunidad LGTB prefirieron abstenerse hasta poder tener la compleja información que ALEAS-IU recabó bien contrastada. En realidad habría dado igual, aunque hubiesen votado en contra se habría aprobado, eso me cuentan. A pesar de que Ana Botella, en un intento de aparecer distanciada, anunció que sólo se aprobaría si había consenso.

Con esta aparentemente beneficiosa declaración de la celebración como festejo popular el Partido Popular prosigue con la apropiación de nuestros mecanismos de reivindicación para poder distorsionarlos que vengo denunciando últimamente.

Por eso, llama la atención todo ese paripé de buenos-malos que el PSOE y el PP ha puesto en escena estos últimos años para convertir en héroes a unos meros explotadores y en villanos a sus compinches. Pero lo que más llama la atención es el interés desmesurado del PP, de Ana Botella en particular, de que no se sepa que hay este apoyo a una institución que su partido ataca en cada argumento. De hecho, esta moción u ordenanza se ha presentado en la Junta de Distrito Centro del Ayuntamiento de Madrid en lugar de la Asamblea de Madrid para evitar a Ana “peras y manzanas” Botella el trance de tener que votar sí a lo que luego ataca por otro lado. Algo tendrá que ver su magnífica relación y cercanía con AEGAL (vía Villanueva, íntimo de todo el entramado de gaympresarios y demás oligayrquia). Por supuesto el PSOE siempre había tenido una prioridad absoluta en el Orgullo gracias a Zerolo, pero ahora parece que su preminencia se está acabando en favor de los nuevos aliados en el poder de los gaympresarios: el PP. Hace tiempo que se venía venir. Los valores que el Orgullo mercantilista está transmitiendo son los de la derecha: clasismo, elitismo, capitalismo, superficialidad, entretenimiento, ignorancia, insolaridad, machismo, racismo y heterocentrismo…

La pluralidad ha brillado por su ausencia en la gestión del Orgullo (COGAM y FEGTB oficialmente, aunque los que deciden están fuera de esas asociaciones) y va a faltar aún más. Al fin y al cabo, con esta nueva normativa están más cerca del monopolio absoluto e indiscutible. Gracias a este nuevo estatus podrán pedir más fácilmente permisos y gestionarlos de modo gubernamental. Una ironía que el PP, que tanto habla de lo privado, cuando le viene bien acuda a lo estatal para impedir competencia o pluralidad e imposibilitar el acceso a la gestión de una celebración del pueblo. Pero el Orgullo hace mucho que no es ninguna reivindicación, sino un negocio, un parque temático cuyo único fin es esquilmar a la mayor cantidad de personas con indiferencia a su orientación, creencias o sexo, el factor determinante es tu cartera (eso es la diversidad según ellos).

Personajes como mi exsocio Alfonso Llopart (creador de Chueca por el Monopolio, er…  la Diversidad, y antes de AEGAL) o sus aliados Kike Sarasola o Pedro Serrano, no tienen otros ideales que el dinero, el negocio y la exclusividad. Justo lo contrario de lo que el Orgullo celebra: la rebelión de las de abajo, las pisoteadas, las desahuciadas, las del pueblo, las solidarias… maricas, bolleras, trans, Stonewall. Nadie estaba pensando en montar un negocio por el que cobrar a los homosexuales esas noches enfrentadas a la policía, golpeadas, encerradas en celdas de castigo.

Por desgracia esto no es más que un nuevo peldaño en ese ascenso hacia la comercialización desactivada. Habrá que estar atentas a lo que ocurre ahora. Parece ser que esta consideración como festejo no es más que el primer paso hacia una gestión institucionalizada a la que nadie que no sea del grupo de gaympresarios tendrá acceso…. por ley.

Si queréis informaros más podéis leer este magnífico e imprescindible artículo de investigación en Diagonal que se titula PSOE y PP apuestan por un Orgullo empresarial.

Por no mencionar que el objetivo final, el negocio de negocios, es el World Pride 2017(curioso que la única noticia que he encontrado la dé el conservador ABC). Ya hoy anunciaban en televisión que se esperan beneficios de 1.100 millones de euros para este año. ¿Quién se los queda? ¿Las familias de homosexuales desahuciados, centros de acogida creados con ese dinero, hospitales para tratamiento de drogadicción o endohomofobia? No, gaympresarios que ya han derivado a la derecha más clasista, elitista, racista, endohomófoba y machista posible. Troyanos que están contaminando nuestra comunidad desde dentro.

Por supuesto, los que hemos sido boicoteados, demonizados, injuriados y expulsados del Orgullo por nuestras críticas de la deriva empresarial, heterocentrada y mercantilista, no recibiremos ni un céntimo. Mucho menos cuando haya publicado mi venidero libro “Adiós, Chueca”, una suerte de memorias del olvido o un ensayo sobre el gaypitalismo que profundizarán sobre todo este proceso con dolorosa minuciosidad. Ya pueden empezar una nueva campaña de descrédito los oligayrcas, cada vez somos más los que sabemos que no queremos ser un show para el amo heteropatriarcal capitalista. Queremos nuestro Orgullo intacto, con todo el polvo de la lucha de nuestras hermanas transmaribollos, las plumas ¡y las locazas!, por favor que nos devuelvan a nuestras locazas que son los faros de esta negra noche que está trayendo el gaypitalismo.

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Manifiesto de Izquierda Unida con motivo del orgullo LGTBI

Izquierda Unida

Como todos los años en una fecha como la de hoy, el Área Federal de Libertad de Expresión Afectivo-Sexual (ALEAS) de Izquierda Unida hace público su Manifiesto con motivo del Orgullo LGTBI. ¡Nuestros derechos no se recortan!

El 28 de junio conmemoramos el Día del Orgullo LGTBI, un día de alegría, rabia y memoria. Alegría para celebrar las importantes conquistas que el movimiento LGTBI ha alcanzado en los últimos años, avanzando sin rendirse en su firme lucha por la igualdad y la diversidad. Rabia para indignarnos y rebelarnos ante una realidad que nos sigue invisibilizando, discriminando y oprimiendo, pero también para defender con uñas y dientes los derechos que tanto esfuerzo nos ha costado conseguir y que hoy corren serio peligro. Por último, memoria para no olvidar nuestro pasado, para recordar el compromiso militante de varias generaciones de activistas LGTBI que desde los suburbios de Nueva York y las plazas de Buenos Aires a las ramblas de Barcelona arriesgaron sus vidas por conquistar más igualdad y más libertad en tiempos no tan lejanos.

Hoy, cuando se cumplen 43 años de los disturbios de Stonewall, es necesario continuar la lucha, alzar la voz una vez más. En la actualidad la lucha de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales, en el marco de la crisis global del capitalismo, tiene que reimpulsarse, reinventarse, fortalecerse y encontrarse con otros movimientos sociales de resistencia para plantear juntos una verdadera alternativa social ante un sistema que hace aguas, que frente a su debilidad sólo es capaz de imponer más pobreza y más violencia. Esta gran estafa, mal llamada ‘crisis’, promete acabar con todo, con la democracia y con los derechos sociales, con los cimientos de un Estado del bienestar construido gracias a la fuerza de muchas luchas sociales. Ante esta amenaza para los pueblos no puede caber la resignación ni el conformismo. Hay que gritar basta.

Lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales sufrimos en nuestras propias carnes los efectos de los planes de ajuste y de las políticas de ‘austeridad’, pero para nosotras y nosotros los recortes empezaron antes de esta crisis económica. Comenzaron cuando el Partido Popular recurrió nuestros derechos y los de nuestras familias ante el Tribunal Constitucional, pretendiendo frenar así conquistas que el movimiento LGTBI ha ganado en las calles y en las instituciones junto a las fuerzas políticas de izquierda. Más tarde, los recortes a la igualdad continuaron con una reforma laboral injusta, aprobada por el Gobierno del PSOE, que ha condenado al colectivo LGTBI, especialmente vulnerable en el ámbito laboral, a más paro y más precariedad.

Con el Gobierno del PP y la troika las tijeras del capital siguen hoy amenazando los derechos y la dignidad de lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales. Esas tijeras recortan impunemente los contenidos sobre diversidad afectivo-sexual y LGTBIfobia de la asignatura Educación para la Ciudadanía, recortan nuestros derechos laborales con una nueva reforma laboral exigida por los insaciables mercados, se manchan de sangre recortando irresponsablemente las ayudas públicas a la lucha contra el VIH/SIDA y atacan los derechos humanos de las y los migrantes, y de las personas transexuales recortando su acceso a la Sanidad Pública. De esta forma, lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales aparecemos en el centro de la diana del neoliberalismo. Mientras tanto, la Banca, el Ejército, la Iglesia y la patronal, instituciones claramente LGTBIfobas, conservan todos sus privilegios, también los económicos. Sus recortes son nuestra verdadera crisis.

En las escuelas, en las consultas médicas, en los centros de trabajo… la discriminación persiste y los brutales recortes que sufrimos actualmente la refuerzan especialmente. La LGTBIfobia ‘liberal’ muestra en este contexto de crisis su cara más cruda y amarga. La derecha, la Iglesia, la ‘caverna mediática’ y la patronal hacen gala sin tapujos de su tradicional machismo y LGTBIfobia, y señalan claramente quiénes son las y los condenados a pagar los efectos de la crisis capitalista. La igualdad nunca les ha gustado y ahora estáen el punto de mira de sus recortes. Su objetivo final es claro, hacer pagar la crisis a las grandes mayorías sociales y no a sus verdaderos culpables. Con total impunidad rescatan bancos, pero jamás trabajadoras ni trabajadores.

Sobran motivos para indignarse, para protestar, para ocupar las calles, no podemos rendirnos ahora. No son tiempos fáciles para el colectivo LGTBI y, por ello, debemos defender la solidaridad como nuestro principal instrumento; unir fuerzas sociales, tejer alianzas desde abajo y a la izquierda para seguir combatiendo el machismo y la LGTBIfobia, para continuar nuestra lucha por la igualdad y la diversidad. Reivindicamos un Estado laico, participamos en las mareas en defensa de los servicios públicos, trabajamos en el movimiento feminista y en el estudiantil, paramosel país en las huelgas generales y nos unimos a los trabajadores mineros en lucha. Porque lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales también somos clase obrera. Pensamos que nuestra lucha por la liberación sexual y de género sólo puede entenderse desde la izquierda, ya que sólo desde la izquierda podremos contribuir a crear una alternativa real a las políticas de ajuste, paro y precariedad.

Rechazamos el capitalismo, también el rosa. Nuestros derechos no pueden convertirse un negocio y, por eso, llamamos a la celebración de un Orgullo LGTBI alegre, rebelde y combativo, que logre recuperar la protesta y la reivindicación, repolitizando y desmercantilizando nuestra lucha. Sólo así conseguiremos impulsar una respuesta clara y contundente frente al capitalismo heteropatriarcal. Este sistema nos invisibiliza, nos discrimina, nos recorta…, pero nosotras y nosotros responderemos. No más estafas, no más chantajes, no más recortes. No pagaremos su deuda. La crisis no es excusa, la igualdad no se recorta. ¡Ni un paso atrás!